Dulces·pascua

Torrijas

 

Pues claro, torrijas, estamos casi en semana santa y es lo típico. MARCOS se las come hasta para desayunar y eso para mi es como un regalo porque desde hace bastante tiempo, no consigo que tome nada que no sean  líquidos para el desayuno. Parece tener el estomago cerrado todas las mañanas y le desagradan todos los olores.
Le preparo zumos y batidos naturales, leche con cacao (de los que tienen cereales integrados)  y poco más, esa es su dieta mañanera.

Esta es mi receta, la aprendí con mi madre pero ella las hace con almíbar y todo a “ojo”. Yo las adapte al gusto de Tito, vamos como las hace su abuela…….. bueno eso intento aunque tengo claro que nunca me saldrán igual, son insuperables!!! 🙂

INGREDIENTES:

  • 1 Barra de pan del día anterior
  • 1 litro de leche (yo lo hago con leche semidesnatada)
  • 150 gr. de azúcar
  • cascara de limón (solo la parte amarilla)
  • 1 palo de canela
  • 2 huevos
  • aceite para freír (oliva suave)
  • para rebozar: la mezcla de 6 cucharadas de azúcar y 2 cucharadas de canela en polvo.

En un cazo ponemos la leche con el azúcar, la cascara de limón (1 o 2 trocitos) y el palo de canela. Llevamos a hervir unos 5 minutos a fuego medio. Dejamos que temple la mezcla.
Cortamos la barra de pan en trozos de unos dos centímetros de ancho y de forma sesgada.
Las colocamos en una bandeja un poco profunda y las bañamos con la leche aromatizada. Pasado un rato les damos la vuelta una a una para que empapen la mezcla y absorban todo el liquido. Ponemos una sartén con el aceite y calentamos. Batimos los huevos y con mucho mimo cogemos cada trozo de pan y lo pasamos por el huevo. Freímos en el aceite muy caliente y cuando se doren por ambos lados, sacamos y reservamos en un plato. Por último rebozamos con la mezcla de azúcar y canela.
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La sonrisa de MARCOS. Es perpetua e inalterable. Siempre la lleva puesta, nunca la deja en casa. En cualquier  momento y en cualquier situación, acompañada de carcajadas contagiosas. Cada vez que me mira me la regala, aunque solo haga un segundo que le he retirado la mirada. Por las noches cuando le acuesto se queda en la cama sonriendo y siguiéndome con sus bonitos y expresivos ojos hasta que cierro la puerta y  por la mañana cuando le levanto me hace una “fiesta”. A veces también resulta un poco irritante porque no le deja concentrarse ni colaborar, pero si te paras y lo piensas ¿no es el sueño de todo padre o madre? ¿no os gustaría que cada momento de la vida de vuestros hijos os sonrieran y dijeran con la mirada lo mucho que te quieren? Su discapacidad queda en un segundo plano…..

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